La capilla de la Anunciación, convertida en Mausoleo de las Heroínas de los Sitios de Zaragoza desde el 15 de junio de 1908, custodia, en el muro derecho, los restos de Agustina Zaragoza y Doménech, Casta Álvarez Bravo y Manuela Sancho Bonafonte, y guarda la memoria de cuantas mujeres murieron en la defensa de la ciudad frente a las tropas napoleónicas entre el 15 de junio de 1808 y el 20 de febrero de 1809.
La capilla, obra del arquitecto Ricardo Magdalena, se situó a la derecha del presbiterio, en un amplio espacio cubierto con cúpula, cuenta con el retablo de su advocación diseñado por el escultor Carlos Palao Ortubio y realizado por Jaime Llunch y Antonio Torres. Los relieves laterales, obra de Dionisio Lasuén y ejecución de Fructuoso Orduna, representan a las heroínas en escenas de lucha, atención a los heridos y evacuación de enfermos durante Los Sitios, destacando entre ellos la imagen de la beata Madre María Rafols. A la derecha el mausoleo donde reposan los restos de Agustina de Aragón, Casta Álvarez y Manuela Sancho. Un cuarto nicho estaba destinado a la Madre Rafols, pero sus restos reposan en la casa general de la Congregación a escasos metros de la Iglesia de Nuestra Señora del Portillo.
El rey Alfonso XIII presidió el traslado de los restos de las heroínas a su ubicación definitiva el 15 de junio de 1908.
En este viaje SM D. Alfonso XIII concedió a la ciudad de Zaragoza el título de “Inmortal”.
El 29 de octubre de dicho año, los Reyes D. Alfonso XIII y Dª Victoria Eugenia estuvieron en Zaragoza de nuevo para inaugurar la Capilla mausoleo de las Heroínas de los Sitios. Se trata de uno de los primeros proyectos para el Centenario de los Sitios de Zaragoza, pues se decidió su construcción en marzo de 1907.
Desde entonces la Real Cofradía de Nobles del Portillo ha velado por la custodia de los restos mortales de las Heroínas de los Sitios de la también desde entonces “Inmortal” Ciudad de Zaragoza
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